Seguridad

La tragedia de los niños asesinados en Guaviare desnuda la crueldad del reclutamiento

En medio de la guerra entre 'Mordisco' y 'Calarcá', 11 menores reclutados fueron asesinados. La identificación de Daniela Mucutuy Valencia, prima de los 'niños milagro', revela el drama del reclutamiento forzado en Colombia.

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Foto: La voz del país

En dos días, el 9 de junio, se cumplirán tres años del heroico rescate de los cuatro hermanos Mucutuy, quienes sobrevivieron 40 días en la selva del Guaviare tras un accidente aéreo. La semana pasada, el 2 de junio, Medicina Legal identificó a Daniela Mucutuy Valencia entre los 48 cuerpos recuperados tras la peor masacre entre disidencias registrada en décadas. Era prima de los ‘niños milagro’ y había sido reclutada por las disidencias de ‘Iván Mordisco’ cuando aún era menor de edad.

Una ruta criminal que arranca desde la infancia

Según datos a los que accedió este diario, ocho de los menores asesinados fueron reclutados en Cauca, el departamento más golpeado por este flagelo. Seis tenían 15 años, tres tenían 16 y uno 17. Uno de los cuerpos sigue sin identificar, pero, de acuerdo con los investigadores, tiene la morfología de un adolescente. Hoy, los cuerpos están siendo entregados bajo total discreción en Yopal, Villavicencio y Bogotá.

Al menos cuatro de los menores asesinados en los enfrentamientos tienen apellidos indígenas. Su pertenencia étnica, a comunidades del Cauca, el Huila y el suroccidente del país, es una muestra de la ruta criminal que utilizan los actores armados para captar a los niños, incorporarlos a sus filas y aislarlos de su contexto social y familiar para evitar que huyan o sean rescatados.

El reclutamiento cada dos días: una crisis silenciosa

Este patrón ha sido identificado por entidades como la Defensoría del Pueblo, que lleva la cuenta de un niño reclutado cada dos días. En 2025 se registraron 257 casos, una cifra significativamente menor que la de 2024, cuando se reportaron 651. El número por sí solo, sin embargo, además del subregistro, no alcanza a reflejar la realidad de desprotección que enfrenta la niñez en los territorios, con un fuerte impacto en los pueblos indígenas, a los que pertenecen casi la mitad de las víctimas.

  • Disidencias de ‘Mordisco’: 47,1% de los casos.
  • Otras disidencias: 15,6%.
  • Eln: 11,7%.
  • ‘Clan del Golfo’: 8,2%.

La 'guardería de los grupos armados'

Otro hecho que expuso la crueldad y la sistematicidad de este crimen de guerra fue la llamada “guardería de los grupos armados”, una estrategia que, según un informe de inteligencia, arrebataba de sus familias a niños y niñas desde los tres años en comunidades apartadas del río Caquetá para adoctrinarlos y entrenarlos, con el fin de incorporarlos a la estructura criminal cuando cumplieran 12 o 13 años.

Esta táctica atroz fue identificada tras la captura de alias la Suegra, quien habría tejido durante meses esta red al servicio de la estructura ‘Carolina Ramírez’, de las disidencias de ‘Iván Mordisco’. Las autoridades estiman que desde 2024 cerca de 20 menores habrían sido captados a través de este método, mediante el cual la ‘Suegra’ se acercaba a los niños y a sus familias en poblaciones a merced de los grupos ilegales y ubicadas en puntos estratégicos para su movilidad y expansión en la Amazonia.

Estos nuevos mecanismos han desbordado el fenómeno. El más reciente informe de la Fundación Conflict Responses (Core) advierte que, aunque los grupos armados continúan perdiendo integrantes por capturas, sometimientos, desmovilizaciones y desvinculaciones, mantienen e incluso amplían su capacidad de expansión territorial.

Haciendo énfasis en la estructura de ‘Mordisco’, el informe señala que el número de menores desvinculados pasó de 46 casos en 2020 a 291 en 2025. Y esa es apenas la punta del iceberg. Para Core, este comportamiento podría convertirse en un indicador indirecto de la cantidad de menores que están siendo incorporados masivamente a estas organizaciones, aunque advierte que establecer una cifra exacta resulta casi imposible debido a las presiones que reciben las familias para no denunciar y a las limitaciones de información en las zonas de conflicto.

La situación es distinta en otros grupos armados. En el caso del Eln, las cifras muestran una reducción sostenida frente a los registros de años anteriores, mientras que en el ‘clan del Golfo’ los datos se han mantenido relativamente estables. Sin embargo, el informe advierte que la estabilidad o disminución en las desvinculaciones no necesariamente implica una reducción del reclutamiento, pues las dinámicas internas de cada organización pueden variar según la región y el contexto.

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