El fantasma del racionamiento y los estragos de la variabilidad climática mantienen en alerta al sistema eléctrico colombiano. En este complejo escenario, Empresas Públicas de Medellín (EPM) acelera el paso para habilitar el máximo potencial de generación de la central Hidroituango y mitigar el riesgo estructural que amenaza la suficiencia energética a corto y mediano plazo. El reloj corre y la empresa antioqueña ya tiene una fecha fijada en el horizonte: el próximo mes de septiembre.
Un cronograma ajustado para la remoción vegetal
John Maya Salazar, gerente de EPM, explicó que para ese momento se espera que concluyan las obras de remoción de capa vegetal que permitirán subir el nivel del embalse de manera segura, pasando de su operación actual a su nivel máximo de diseño, una medida fundamental para hacer frente a la temporada seca. El fenómeno de El Niño tiene como principal consecuencia una disminución sustancial de las precipitaciones en el territorio nacional. A menor cantidad de lluvias, los caudales de los ríos se reducen de forma drástica, lo que puede derivar en una escasez en los embalses para la generación hidroeléctrica y, por ende, podrían subir los precios en la tarifa de los usuarios.
El impacto de la cota 420 en la generación de energía
Hoy, la altura a la que puede subir el nivel del agua en el embalse de la central es de 409 metros sobre el nivel del mar (msnm). Este rango comprendido entre las cotas 409 y 420 msnm aún no se utiliza debido a trámites ambientales en curso ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA). Sin embargo, alcanzar esa cota máxima de 420 msnm es imperativo. Esos 11 metros de diferencia equivaldrían a la energía generada por una planta térmica de 130 megavatios de capacidad, lo que representa el consumo de una ciudad entera como Medellín durante 15 días.
Mientras el nivel agregado de los embalses de energía en el país se ubicaba en un crítico 64,8 % (con corte al 19 de mayo de 2026), los embalses a cargo del Grupo EPM registraban un robusto 82,6 %. No obstante, los caudales del río Cauca han presentado fluctuaciones, y EPM reconoce que en mayo se evidenció una disminución significativa debido a las altas temperaturas.
En mayo empezó a disminuir, así como hemos sentido temperaturas altas en el ambiente, también los caudales lo han venido sintiendo
Para evitar que el embalse decrezca, EPM comenzó a disminuir la generación en la megaobra. 'De esa manera, disminuyendo generación, mantenemos el embalse en la cota 408 o 409 msnm, terminamos de hacer la remoción de la cobertura vegetal y empezamos a subir de la 409 gradualmente hasta la 420', explicó el directivo.
El aval de la ANLA, la pieza final del rompecabezas
El gerente de EPM entregó detalles precisos sobre este ambicioso cronograma. Según explicó Maya, las labores de remoción de las 68 hectáreas de cobertura vegetal —zona que ya había sido despejada antes de la contingencia de 2018 pero que volvió a retoñar— comenzaron con cuatro meses de antelación. 'Nosotros, con los cálculos que tenemos, en septiembre ya tenemos toda la remoción de la capa vegetal. O sea, que nos daría para esa época que puede haber más lluvias, poder subir siempre y cuando nos dejen modificar una regla de operación temporalmente', afirmó Maya.
Ese aval de la ANLA es, precisamente, la pieza final del rompecabezas. La regla de operación actual obliga a la central a evacuar la misma cantidad de agua que ingresa. Lo que EPM solicita a la autoridad ambiental es una flexibilización de esta normativa. '¿Qué estamos haciendo? Explicándole esta situación a la ANLA, para que de pronto por un tiempo determinado mientras sea el fenómeno de El Niño, cambiemos esa regla de operación de que lo que entre de caudal no sea igual a lo que salga para que podamos embalsar', enfatizó el gerente.
Nosotros estamos cumpliendo con la normatividad. Estamos haciendo la remoción de la capa vegetal y vamos a subir el embalse cuando la tengamos lista
Frente a las recientes advertencias de la Sociedad Hidroituango, que apuntaban a que en unos dos meses se empezarían a apagar turbinas si no se alcanzaba la cota 420, EPM entregó un parte de tranquilidad enfocado en su capacidad operativa. Sobre esto, el gerente Maya puntualizó: 'El manejo y la operación de la central la tenemos nosotros como EPM. Y nosotros hoy, por ejemplo, estando en la 409, que es la cota máxima hoy que podemos, apagamos turbinas, apagamos generación. Entonces, decir que no hay agua, que sí hay agua, pues los cálculos que nosotros tenemos es que sí tenemos cómo responder'.
La presión adicional de esa masa de agua al alcanzar la cota 420 no solo otorgará mayor autonomía al sistema eléctrico nacional frente a la sequía, sino que mejorará de forma sustancial la eficiencia de las máquinas generadoras.