Cuando Rafael Castillo Pacheco asumió la rectoría de la Universidad del Atlántico por designación del Ministerio de Educación, a finales del 2025, uno de los principales desafíos era recuperar el ritmo de una institución marcada por demandas históricas relacionadas con la estabilidad docente, la permanencia estudiantil, la regionalización y la modernización de su infraestructura.
Un giro hacia la permanencia estudiantil
La alimentación gratuita para estudiantes de estratos bajos se ha convertido en uno de los pilares de la gestión de Castillo. Con esta medida, se busca reducir la deserción y garantizar que los jóvenes de municipios del Atlántico, el Caribe colombiano e interior del país puedan completar sus estudios en condiciones dignas.
- Alimentación gratuita para estudiantes de bajos recursos.
- Creación de nuevas carreras alineadas con las demandas del mercado laboral.
- Inversión en sedes regionales para ampliar la cobertura.
- Formalización laboral de docentes y personal administrativo.
- Proyectos de infraestructura para modernizar los campus.
El impacto en la comunidad universitaria
Unos 22 mil estudiantes asisten a la Universidad del Atlántico, entre ellos, jóvenes de estratos bajos que ven en estas políticas una oportunidad real de movilidad social. La formalización laboral, por su parte, ha devuelto la confianza a los docentes, quienes durante años exigieron estabilidad y reconocimiento a su labor.
La regionalización y la modernización de la infraestructura son ejes fundamentales para que la universidad siga siendo un motor de desarrollo en el Caribe colombiano.
Lo que viene para la Universidad del Atlántico
Con estos avances, la administración de Castillo proyecta consolidar un modelo de universidad inclusiva y competitiva. Los próximos meses serán clave para materializar los proyectos de infraestructura y ampliar la oferta académica, con el objetivo de responder a las necesidades de la región y del país.