La búsqueda de mejores oportunidades llevó a un ciudadano marroquí a emigrar a España en 2008. Sin embargo, la falta de documentación regular y las condiciones laborales precarias marcaron su experiencia, según relató durante una entrevista en el ciclo 'Talent Match', información replicada por la edición internacional de 'Huffington Post'.
Un empleo precario y mal remunerado
El hombre explicó que su primer empleo en España fue como albañil, donde trabajaba a jornada completa por un salario cercano a los 500 euros mensuales, una remuneración muy por debajo del salario mínimo neto vigente en el país.
El problema no es encontrar ganas de trabajar, es poder trabajar legalmente.
El migrante destacó que, a pesar de su disposición para trabajar, la falta de papeles lo obligó a aceptar condiciones laborales injustas durante años. Actualmente, espera que su situación se regularice para poder acceder a un empleo digno y con derechos.