Un presidente con picazón y un psiquiatra en escena
Que a uno le pique la nariz mientras habla es algo mínimo. Pero, cuando a quien le pasa es un presidente recién electo, a punto de dar su discurso de posesión, el drama empieza a crecer. El mandatario intenta disimular sin éxito las caras extrañas que aparecen cuando la sensación se vuelve insoportable y, en medio del desespero, faltando unas horas para darle la cara a su país, la única solución que encuentra es contratar a uno de los mejores psiquiatras para que le ayude a solucionar la situación, que aparentemente va más allá de lo físico.
A grandes rasgos, de eso trata ‘Por una nariz’, la obra que estará en Teatro Nacional, sede Chapinero, hasta agosto; que reúne por primera vez a Carlos Manuel Vesga (el psiquiatra) y Rafael Zea (el presidente) en la misma historia; además, que es dirigida por María Adelaida Palacio. Como resultado, el dramedy de los franceses Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, termina siendo un reflejo de la sociedad colombiana envuelta en el panorama político, que resulta ser muy acorde a lo que se vive por estos días, ad-portas de la segunda vuelta de elecciones presidenciales.
Las risas que incomodan: el poder y la caricatura política
La obra provoca risas constantes, pero también busca incomodar al espectador con preguntas sobre el poder y la credibilidad de quienes lo ejercen, sembrando una duda: ¿Creemos en el juicio de quienes están en el poder? La conversación entre los actores avanza entre bromas y observaciones sobre política, revelando cómo los políticos se prestan para cosas delirantes con tal de ganar votos.
Hoy en día, todos los candidatos tienen un asesor de comportamiento físico. Les enseña que poner las manos juntas, en forma de triángulo, infunde seriedad y cuando levantas el dedo significa tal cosa. Hay una cantidad de gente que está detrás del candidato que tú nunca ves. Están diciéndole al candidato las palabras que tiene que decir, cómo las tiene que decir, en qué ritmo, en qué volumen y de esa manera manipulan al pueblo entero.
Carlos Manuel Vesga, quien llega a esta historia tras participar en la serie 'Pluribus' de Vince Gilligan, y Rafael Zea, quien se une tras el éxito de 'Inmaduros', reflexionan sobre cómo los políticos recurren a caricaturas y bailes en TikTok para ganar votos, mientras la realidad se vuelve tenebrosa.
Un acto subversivo en tiempos de internet
Que la obra esté en la programación del teatro desde mayo, mes en que se hizo la primera jornada legislativa, no es coincidencia. Contarnos nuestras propias historias, atravesadas por las preocupaciones actuales, en tiempos de internet, según los actores, parece un acto subversivo.
Hay que rebelarse un poco y dejar de consumir las pantallas, tener esa interacción que es casi un rito, lo que sucede entre el público y los actores en escena. Nunca va a perder validez esta experiencia mágica. Antes se contaban historias alrededor de una hoguera. Ahora estamos acá contándonos historias.
Rafael Zea añade: 'Podemos hacer funciones todos los días y siempre va a ser diferente, va a haber una conexión diferente y eso es maravilloso. Nada es más poderoso que lo personal y esto que está pasando en estas elecciones finalmente nos está afectando a todos de manera muy personal. Por eso la gente se va a sentir reflejada cuando ve al psiquiatra, cuando ve al presidente, y porque no hay nada más efectivo que lo personal.'