La profesora Catalina Toro, adscrita al Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional, denunció en diálogo con EL TIEMPO que en la institución se ha montado una persecución contra los docentes o trabajadores que cuestionan el proceso constituyente que se adelanta. Según ella, los responsables ocupan cargos de poder y han instaurado una narrativa de terror y miedo, al punto de que ella no puede dictar clases de manera presencial.
Las críticas al proceso constituyente
Toro afirmó que el proceso constituyente gestado durante la rectoría de Leopoldo Múnera —ahora el rector es José Ismael Peña— carece de suficiente convocatoria e inclusión de distintos sectores, ya que solo el 2,4 % del estudiantado y los docentes lo aprobaron. 'Son mecanismos que coinciden, el Gobierno está hablando de constituyente, la universidad también. Lo que se pretende es una democratización, el problema es cómo se impone', señaló.
Un proceso disciplinario como represalia
La profesora también habló del proceso disciplinario en su contra, el cual cree que es una represalia por sus posturas y críticas al movimiento constituyente. Esto ocurre en un momento en que el gobierno de Gustavo Petro impulsa una asamblea constituyente a nivel nacional.
Los problemas de fondo en la Universidad Nacional
- La universidad arrastra una crisis financiera desde los años 90, con una planta congelada y solo un 30 % de profesores de planta.
- Hay denuncias de corrupción por la llamada 'extensión remunerada', que permite a algunos profesores duplicar su salario.
- Persiste una tradición patriarcal en el sistema universitario, especialmente en la facultad de Toro.
- Se impone una rectoría autoritaria y excluyente, que persigue a quienes piensan diferente.
Hay una persecución a quien piensa diferente, incluso hay un acoso judicial a profesores que se manifiesten en contra de la coherencia de un proceso verdadero, de democratización y constituyente.
Toro lleva 21 años en la Universidad Nacional y desde 2010 acompaña a estudiantes en casos de violencias basadas en género. Considera que el ambiente académico se ha degradado profundamente por los cambios políticos y la imposición de ideas sin debate.