Caminar al mediodía por el Centro Histórico de Santa Marta se ha convertido en una prueba de resistencia. Con temperaturas que alcanzaron los 37,2 grados centígrados —un récord histórico— y una sensación térmica que en varios momentos superó los 45 grados, la ciudad vive bajo un sofoco permanente. La combinación de humedad, radiación solar y la ausencia de lluvias ha llevado a las autoridades a tomar medidas excepcionales.
La declaratoria de calamidad pública
El Consejo Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres declaró oficialmente la calamidad pública por variabilidad climática y consolidación del fenómeno de El Niño. La decisión, basada en informes técnicos y científicos, permitirá activar recursos y acciones urgentes para enfrentar los efectos de la emergencia. Expertos advierten que, si las condiciones persisten, podrían presentarse impactos graves en salud pública, incendios forestales y afectaciones económicas.
Alertas activas y riesgos inminentes
- Salud pública: golpes de calor, deshidratación y enfermedades respiratorias podrían aumentar entre la población más vulnerable.
- Abastecimiento de agua: la sequía y el alto consumo ponen en riesgo el suministro en varios sectores de la ciudad.
- Incendios forestales: las altas temperaturas y la vegetación seca crean condiciones propicias para incendios de gran magnitud.
- Afectaciones económicas: sectores como el turismo, el comercio informal y la agricultura local ya reportan pérdidas.
La situación es crítica. Estamos ante un escenario climático complejo que requiere la acción coordinada de todas las entidades del Distrito y el apoyo del Gobierno Nacional.