Un desplome sin precedentes en la urnas
En menos de tres meses, la senadora Paloma Valencia vio reducida su base electoral a la mitad: de los más de 3,2 millones de votos que obtuvo en la consulta interna del 8 de marzo, pasó a apenas 1,6 millones en los comicios del 1 de junio. La diferencia, según analistas consultados, no es casualidad sino el resultado de una cadena de errores políticos y de comunicación.
Las fisuras internas del Centro Democrático
Dentro del Centro Democrático aún no hay un diagnóstico unificado sobre lo ocurrido. Aunque públicamente las declaraciones son cautelosas, fuentes del partido reconocen que ya antes de las elecciones se escuchaban voces críticas contra la estrategia de Valencia. La falta de cohesión y el desgaste de su figura frente a otros sectores del uribismo habrían jugado en contra.
El partido necesita hacer una autocrítica profunda. No se puede perder la mitad de los votos en tres meses sin que haya razones estructurales detrás.
Los errores que marcaron la campaña
- Falta de una narrativa clara que conectara con el electorado de centro.
- Descoordinación entre la campaña presidencial y la estructura del partido.
- Mensajes contradictorios en temas de seguridad y economía.
- Subestimación del efecto de la abstención y el voto de opinión.
La candidata, que en marzo había logrado movilizar a la base más dura del uribismo, no consiguió ampliar su espectro hacia votantes independientes. La estrategia de polarización, efectiva en la consulta, resultó insuficiente en una elección general donde el electorado buscaba propuestas de unidad.
El futuro de Paloma Valencia y el partido
Aunque la senadora ha manifestado su respaldo al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, el golpe electoral deja interrogantes sobre su liderazgo dentro del Centro Democrático. En los próximos días se espera una reunión de la dirección nacional para evaluar los resultados y definir los pasos a seguir de cara a las elecciones locales de 2027.