El hombre que admitió haber ordenado al menos 95 homicidios en Barranquilla y su área metropolitana dejó algo más que el precedente de violencia en la ciudad. Con el paso de los años, la misma lógica que sostuvo su poder —la retaliación, el control territorial y el castigo ejemplar— terminó volviéndose contra su entorno más cercano.
Un saldo trágico para el círculo íntimo
La última víctima cercana a su círculo fue ‘La Mona’, su expareja. Pero antes de ella, un primo, su padre y un cuñado también cayeron en hechos violentos asociados a las actividades criminales de la estructura que comanda. En total, cuatro familiares directos han sido asesinados desde que ‘Castor’ está preso, una línea de sangre que parece imposible de ignorar.
Una sucesión de hechos violentos deja una línea difícil de ignorar, ya que Jorge Collazos Díaz, líder del grupo criminal, es el punto en común.
El contexto de la violencia
Alias ‘Castor’, cabecilla de Los Costeños, sigue apostando por la paz mientras desde la cárcel observa cómo su legado de retaliación se vuelve contra los suyos. El homicidio de ‘La Mona’ en Puerto Colombia es el último episodio de una cadena que refleja la crudeza de la guerra entre bandas en la región.