En un giro decisivo para la política búlgara, el expresidente Rumen Radev, reconocido por su postura prorrusa y euroescéptica, ganó las elecciones legislativas con una mayoría absoluta que le permitiría formar un gobierno estable. Con 130 de los 240 escaños en el Parlamento, Radev pone fin a un ciclo de inestabilidad tras ocho elecciones en cinco años y gobiernos frágiles.
Radev ha prometido combatir la corrupción y fortalecer la estabilidad política en Bulgaria, el país más pobre de la Unión Europea. Su victoria ha sido recibida con beneplácito por Moscú, que valoró positivamente su disposición al diálogo.
“Por supuesto, las palabras de Radev así como las de otros dirigentes europeos sobre su voluntad de resolver los problemas a través del diálogo nos agradan”, afirmó Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.
Este resultado marca un momento crucial para Bulgaria, que ahora podría superar años de crisis política y avanzar hacia una mayor estabilidad interna y en sus relaciones internacionales.