En una cárcel de Indiana, Estados Unidos, un operativo sin precedentes está cambiando la rutina de los reclusos a través del cuidado de gatos rescatados de refugios locales.
Los internos alimentan, asean y socializan a estos felinos, ofreciéndoles un entorno seguro y aumentando sus posibilidades de ser adoptados una vez que salen de prisión.
Este programa no solo beneficia a los animales, sino que también ayuda a los presos a desarrollar empatía, responsabilidad y una rutina estructurada durante su condena.
Más de 20 gatos rescatados han encontrado un hogar temporal dentro de la cárcel, generando un impacto positivo tanto en los animales como en los internos.