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La rebelión que sacude a la Fifa: ¿el imperio de Infantino empieza a tambalear?

La Fifa enfrenta una crisis interna sin precedentes: la propuesta de privatizar sus competiciones, impulsada por Infantino, desató una rebelión de confederaciones como Uefa y Concacaf, que ahora cuestionan su liderazgo y preparan un posible candidato opositor.

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Foto: La voz del país

Durante años, en la Fifa todo se resolvió con dinero. El control se garantizó repartiendo generosos ingresos a las 211 federaciones a cambio de votos, hasta que lo impensable ocurrió: las arcas se llenaron y ahora las federaciones quieren poder. La joya de la corona, el Mundial masculino, acaba de dejar ingresos récord de 13.000 millones de dólares en un ciclo de cuatro años, y ese éxito se convirtió en el detonante de la discordia.

Una oferta que encendió las alarmas

La Fifa encontró una mina de oro con su proyecto Fifa Forward Enterprise (FFE), una filial que planeaba captar hasta 4.200 millones de dólares en inversión inicial, con una valoración de 20.000 millones, mediante inversores a largo plazo. Infantino defendió la iniciativa con orgullo: 'Antes de elegirme podían confiar en recibir 250.000 dólares al año o 3 millones en tres ciclos. Ahora recibirán hasta 86 millones en el mismo periodo, un aumento de casi 2.800 por ciento', afirmó.

Sin embargo, la controversia no tardó en llegar. Thrive Eternal, la sociedad de cartera detrás de FFE, tiene entre sus fundadores a un cuñado de la hija de Donald Trump, y el proceso contaría con la colaboración de J. P. Morgan. Todos norteamericanos, muy cercanos a Infantino en los últimos tiempos. Para rematar, el presidente de la Fifa presionó con una carta en la que ponía fecha límite a las federaciones para respaldar la oferta, lo que fue interpretado como un soborno.

El jaque mate de la Uefa y el boicot generalizado

La reacción no se hizo esperar. La Uefa, la confederación más poderosa, lanzó un duro comunicado: 'Ninguna selección nacional de la Uefa participará en ninguna competición de la Fifa mientras estas propuestas sigan vigentes, a menos que se abandonen por completo y se den garantías vinculantes'. Además, calificó la iniciativa como 'irresponsable e indefendible', y señaló que 'no es solo un profundo fracaso de liderazgo, sino una renuncia al deber de la Fifa como guardiana del fútbol mundial'.

La Concacaf fue la primera en sumarse al boicot, seguida por la Confederación Asiática. Incluso la Conmebol, tradicionalmente leal a Infantino, no confirmó su respaldo. Ante la presión, el suizo no tuvo más remedio que dar marcha atrás: 'Nuestro propósito siempre ha sido —y siempre será— unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante', dijo en un comunicado. Un verdadero jaque mate.

El costo político para Infantino

Ahora la pregunta es cuánto le costará esta rebelión. Los españoles temen que les quiten la sede de la final del Mundial 2030 para dársela a Marruecos, como respuesta a la lealtad africana, pero ese sería el mal menor. El verdadero riesgo para Infantino es político: en marzo del próximo año enfrentará elecciones, y esta provocación podría pasarle factura.

La Uefa ya busca un candidato fuerte para derrotarlo. Suenan nombres como Nasser al-Khelaifi, presidente del PSG y de Qatar Sports Investments, aunque se dice que no le interesa el cargo por ahora. Otra opción es Dariusz Mioduski, dueño del Legia de Varsovia. Lo cierto es que el imperio de Infantino, cimentado en el dinero, ahora enfrenta una rebelión que podría cambiar la historia del fútbol mundial.

La voz del país

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