Un legado que trasciende generaciones
El maestro Ovidio Enrique ‘Villo’ Granados Melo, figura emblemática de la música vallenata, falleció en el Instituto Cardiovascular del Cesar, en Valledupar. Su deceso se produjo a causa de complicaciones derivadas de una isquemia que lo aquejaba desde el pasado lunes.
Durante décadas, Granados no solo brilló como acordeonero, sino que también se dedicó con pasión a la reparación y ajuste del acordeón, preservando la sonoridad tradicional que distingue al vallenato auténtico. Su taller fue escuela y refugio para músicos de toda la región.
“Ovidio Granados fue un guardián del sonido del vallenato. Su conocimiento del acordeón era tan profundo que podía devolverle la vida a cualquier instrumento”, recuerdan allegados a la familia.
El dolor de una familia musical
El maestro era padre de varios acordeoneros reconocidos, quienes heredaron su talento y su amor por el folclor. Su partida deja un vacío en la escena vallenata, pero su obra y enseñanza perduran en cada nota que interpretan sus hijos y en cada acordeón que reparó con sus manos.
La noticia ha conmovido a la comunidad cultural de Valledupar y del país, que despide a uno de los últimos juglares que mantuvo viva la esencia del vallenato tradicional.