En un entorno económico donde proteger el patrimonio es fundamental para las familias colombianas, la vivienda usada se posiciona como uno de los activos más sólidos del país. Según el seguimiento realizado por el Banco de la República, los precios de la vivienda usada experimentaron una valorización real del 7,10 % durante 2025.
Este crecimiento representa la mayor valorización anual en los últimos 12 años, superando el récord histórico alcanzado en septiembre de 2013, cuando la valorización real fue de 7,68 %. Este dato refleja el aumento del valor de las propiedades por encima de la inflación, lo que garantiza una rentabilidad efectiva para los inversionistas.
La vivienda usada se ratifica como el principal motor de riqueza de las familias en Colombia, consolidándose como un activo seguro que no solo preserva el poder adquisitivo, sino que también genera ganancias reales.
Este comportamiento del mercado inmobiliario resalta la importancia de la vivienda usada como un refugio de valor en tiempos económicos complejos, reafirmando la confianza de los colombianos en este sector para proteger y aumentar su patrimonio.