La ciudad de Caracas amaneció paralizada este lunes debido a una huelga de choferes de autobús que impactó profundamente la actividad laboral y económica de la Gran Caracas. Las principales rutas de transporte público suspendieron sus servicios, generando retrasos y dificultades para miles de ciudadanos.
El Metro de Caracas, servicio estatal que no se sumó a la protesta, registró aglomeraciones caóticas en sus estaciones, reflejando la alta demanda ante la ausencia de transporte terrestre.
Una protesta sin precedentes en años
Esta huelga representa la primera protesta masiva de transportistas en Venezuela en varios años, tras un periodo donde las manifestaciones laborales se limitaron a acciones discretas y escalonadas debido al temor a represalias policiales y acusaciones de conspiración.
Durante la denominada “furia bolivariana”, las protestas públicas por mejoras salariales fueron reprimidas severamente, pero la actual manifestación refleja un cambio en la tolerancia del Gobierno, que no ha intervenido con fuerza para reprimir el movimiento.
“Tuve que bajar caminando de mi casa al Metro, aquello fue horrible. El metro estaba imposible de usar, lleno de gente, con retraso. Casi me desmayo”, relata Dalia Ochoa, empleada doméstica afectada por la huelga.
Zonas céntricas como Chacaíto y Plaza Venezuela se vieron desiertas, y ciudades cercanas a Caracas, así como el puerto de La Guaira, también sintieron el impacto de la paralización. Las fuerzas de seguridad implementaron planes para facilitar el traslado de personas a sus trabajos sin mayores incidentes.
Demandas y tensiones en el sector transporte
El vocero gremial Nelson Vivas exigió al Gobierno la devolución de autobuses retenidos por la policía, argumentando que los transportistas han sufrido confiscaciones desde hace dos años. La huelga responde a la falta de respuesta oficial frente a la solicitud de aumento del pasaje, aprobado pero aún no aplicado, y reclamos por mejoras salariales previas.
Actualmente, el pasaje cuesta 60 bolívares, y los choferes demandan que se incremente a 120 bolívares para poder sostener sus operaciones. Sin embargo, los ciudadanos expresan que primero deben aumentar los salarios para soportar estos incrementos.
“Primero tienen que aumentarnos el sueldo, y luego se aumenta el pasaje, no al revés. Además, sin abusar”, comenta Ligia Guevara, trabajadora afectada por la huelga.
La protesta coincide con otras manifestaciones sociales recientes, como las estudiantiles y sindicales que lograron llevar sus demandas a la Asamblea Nacional, y evidencian una apertura política experimental del Gobierno de Delcy Rodríguez tras los eventos militares de enero.
Los medios oficiales informaron con discreción sobre la huelga, destacando la tranquilidad en las calles y evitando acusaciones de conspiración, lo que marca un contraste con la narrativa habitual en situaciones de protesta.