En su primer discurso como presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella sorprendió con un anuncio contundente: la opción del diálogo con las organizaciones criminales está completamente agotada. El mandatario dio la orden directa a las Fuerzas Militares y de Policía para que combatan sin tregua a las bandas que operan en el país.
Un discurso de mano dura en el Cantón Militar Pichincha
La intervención se llevó a cabo en el Cantón Militar Pichincha, luego de que De La Espriella asumiera el cargo durante la ceremonia de posesión realizada en la arena USC de la Universidad Santiago de Cali. En ese acto, el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, tomó el juramento al mandatario y le impuso la banda presidencial.
- Confirmó un listado de estructuras delictivas que serán prioridad en la ofensiva.
- Anunció la construcción de megacárceles para albergar a los capturados.
- Destacó el legado del expresidente Álvaro Uribe en materia de autoridad y constancia.
La opción del diálogo está completamente agotada
Con estas medidas, el nuevo presidente busca marcar un giro radical en la política de seguridad del país, priorizando la acción contundente contra el crimen organizado y enviando un mensaje claro a la ciudadanía sobre su compromiso con el orden y la legalidad.