Ser papá, mamá, en 2026, en medio de la explosión del uso de la inteligencia artificial (IA), es un verdadero reto a la hora de la formación y acompañamiento en la educación y tareas de nuestros hijos. Este maravilloso avance tecnológico trae consigo una dualidad: mientras herramientas como ChatGPT o Gemini potencian la creatividad, el uso desmedido y sin control puede exponer a los menores a riesgos como la pérdida de privacidad, el acceso a contenidos inadecuados o el debilitamiento del pensamiento crítico.
Prohibir la IA claramente no es la solución; la historia nos enseñó con internet que la restricción total solo genera brechas de conocimiento. La verdadera protección radica en la alfabetización digital guiada, asegurando que los niños no solo usen la IA, sino que entiendan sus límites.