Una respuesta anticipada ante la amenaza climática
La posibilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad importante en los próximos meses llevó a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) a poner en marcha una estrategia orientada a preparar a las autoridades locales, empresas, sectores productivos y comunidades para enfrentar los impactos que podrían derivarse de la disminución de las lluvias.
La iniciativa, denominada Ruta de Preparación Climática, busca que las acciones para afrontar una eventual crisis ambiental no comiencen cuando ya existan racionamientos, incendios forestales o problemas de abastecimiento, sino desde una etapa preventiva, mediante la adopción de medidas de ahorro y uso eficiente de los recursos.
Cuatro fases para blindar a los territorios
La metodología contempla cuatro etapas. La primera consiste en identificar los municipios, actividades económicas y comunidades con mayor vulnerabilidad climática para establecer prioridades de intervención. Posteriormente se desarrollarán jornadas de sensibilización y capacitación dirigidas a cada sector, con el fin de explicar los principales riesgos y definir compromisos específicos.
En una tercera fase, los participantes deberán elaborar planes de preparación que incluyan actividades, indicadores y cronogramas de ejecución. Finalmente, la CAR realizará seguimiento a los compromisos adquiridos para evaluar el cumplimiento de las metas y medir los avances alcanzados por cada uno de los sectores involucrados.
Cobertura y actores clave
La estrategia tendrá cobertura en los 98 municipios de Cundinamarca que hacen parte de la jurisdicción de la CAR, seis municipios de Boyacá y la ruralidad de Bogotá, territorios donde la entidad busca fortalecer la capacidad de adaptación frente a fenómenos climáticos que, según las proyecciones, podrían presentarse con mayor frecuencia e intensidad en los próximos años.
El programa involucra a alcaldías, empresas de servicios públicos, industrias, productores agropecuarios, instituciones educativas y ciudadanía, con acciones adaptadas a las características y necesidades de cada sector. Entre los objetivos está reducir la vulnerabilidad frente a incendios forestales, el estrés hídrico, la disminución de la disponibilidad de agua y las afectaciones que estos fenómenos pueden generar sobre las actividades agrícolas y pecuarias.
Compromisos verificables y cambio de hábitos
Según explicó el director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, la estrategia pretende fortalecer la capacidad de respuesta de los diferentes actores antes de que se presenten emergencias, mediante compromisos concretos y acciones que puedan ser verificadas con el tiempo.
La Corporación sostiene que las medidas de ahorro implementadas únicamente durante un periodo de crisis suelen ser temporales y no modifican de manera permanente los hábitos de consumo. Por ello, la Ruta busca promover prácticas sostenibles que generen beneficios tanto ambientales como económicos, mediante un uso más eficiente del agua y otros recursos en hogares, instituciones, empresas e industrias.
La puesta en marcha de esta estrategia ocurre días después de que la autoridad ambiental identificara los municipios con mayor susceptibilidad a incendios forestales y posibles escenarios de escasez de agua dentro de su jurisdicción, ante las proyecciones climáticas que advierten sobre el fortalecimiento de El Niño.