El origen del universo está compuesto por tierra, agua, manos y fuego, elementos que también definen el nacimiento de la cocina. Primero, la tierra que brinda el alimento; luego, el agua que lo riega; después, las manos que siembran, cosechan y preparan; y finalmente, el fuego que transforma todo para llegar a la mesa.
Durante años, la cocina se centró únicamente en el plato terminado, pero hoy la conversación ha evolucionado para incluir a los productores, las cosechas y los territorios de donde provienen los ingredientes.
Sin embargo, a pesar de que el ingrediente gana espacio en el diálogo, el protagonismo suele regresar al cocinero, destacando su hallazgo, su mirada, su técnica y su manera de usar el producto, dejando en segundo plano el valor esencial del mismo.
“El origen del universo es tierra, agua, manos y fuego. También lo es el de la cocina.” – Margarita Bernal