Un nuevo golpe al bolsillo de los colombianos
La guerra en Oriente Medio y sus efectos comienzan a sentirse cada vez con mayor fuerza en la economía global y, de forma más directa, en el bolsillo de los colombianos a medida que se prolonga el conflicto y no se vislumbra una solución definitiva en el inmediato futuro.
Por eso, el Banco Mundial lanzó la semana anterior una advertencia: dicho conflicto está provocando una nueva ola inflacionaria impulsada por el encarecimiento de la energía. Según su más reciente informe, los precios energéticos subirán alrededor de 24% este año, en un contexto de fuertes interrupciones en el suministro de petróleo.
El impacto directo en los combustibles
Desde el 1 de mayo de 2026, el precio de la gasolina en Colombia subió $400 y el del ACPM $200. Sin embargo, analistas advierten que este ajuste no sería el último, pues el contexto internacional sigue presionando los costos de importación y producción.
El choque ya se refleja en los combustibles cuyas alzas no han terminado
¿Qué margen hay para nuevos incrementos?
Expertos señalan que el espacio fiscal para evitar nuevos aumentos es limitado. El Gobierno enfrenta la disyuntiva entre proteger el bolsillo de los ciudadanos y mantener el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles bajo control. Con la proyección del Banco Mundial, se espera que el costo del crudo siga al alza, lo que podría traducirse en ajustes adicionales antes de que termine el año.